Dejé de entrenar para competir y empecé a entrenar para vivir. Hoy, mi propósito es que tu cuerpo vuelva a ser tu aliado.
A los nueve años con actividades extraescolares, probé muchas disciplinas hasta que a los 11 años apareció algo que cambiaría mi vida el tenis.
Desde ese momento, mi compromiso fue total. Entrenaba siempre, incluso renunciaba a actividades personales y sociales por entrenar.
Había llegado a un nivel que exigía unos gastos que mi familia, humilde, no podía sostener … asi que tuve que dejarlo.
Comencé a dar clases como entrenadora de tenis, y en ese momento descubrí algo muy profundo: mi vocación de acompañar a otros a través del deporte.
Estudié Magisterio de Educación física, pensando que mi camino estaría en la enseñanza con niños, pero descubrí que no era mi camino.

Así que continué formándome en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte… ahí entendí que lo que realmente me apasionaba era el Entrenamiento.
Estudie Magisterio de Educación Física, pensando que mi camino estaría en la enseñanza con niños, pero descubrí que no era mi camino.
Continué formándome en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Entendí que lo que realmente me apasionaba era el entrenamiento.
Fueron años muy intensos en los que llegué a impartir más de ocho clases al día durante más de diez años. Allí descubrí que:
Más allá del esfuerzo físico, me gustaba terminar algunas sesiones con pequeñas historias o reflexiones que ayudaban a las personas a conectar con lo que estaban viviendo en su vida, incluyéndome a mí, que pasé por diferentes situaciones personales que hicieron que el entrenamiento fuera un auténtico refugio.
Fui incorporando a mis entrenamientos del trabajo de fuerza y entrenamiento funcional, entendiendo que estas herramientas también ayudaban el otros ámbitos.
Y el último gimnasio donde trabajé fue el que terminó de darme la claridad que necesitaba para incluir estos entrenamientos en las clases con mis alumnos.

Por un lado, los horarios no eran compatibles con la conciliación familiar.
Mi filosofía de entrenamiento era muy diferente a la que estaba viendo en muchos centros.
Sentía que el entrenamiento podía ser algo mucho más profundo y humano.
Un espacio donde el entrenamiento funcional y el trabajo de fuerza se utilizan como herramientas para mejorar la salud, la energía y la calidad de vida de las personas.
Hoy mi propósito es que las personas descubran la actividad física como un estilo de vida.
Donde no solo se entrena el cuerpo, sino también la mente.
Nuestro cuerpo, nuestra energía y nuestra forma de pensar.
Reconectar con su cuerpo, con su energía y con su forma de vivir.

